Documental: “Montecristi, entre el cerro y el mar” por Ecuavisa

Montecristi no es sólo la ciudad que ha reunido un grupo de personas en pro de un documento constitucional, Montecristi es la ciudad donde entre tejidos y sombreros finos, se escribe la historia de un pueblo, el pueblo ecuatoriano.
Dirigido por Rodrigo Robalino (realizador de La Televisión), Montecristi es un documental que cuenta el otro lado de la ciudad de Eloy Alfaro. Una ciudad que fue un antiguo asentamiento de la cultura manteña. La capital manabita donde se confeccionan los sombreros finos, elaborados y traídos desde la cultura Valdivia, desde hace 5.000 años.
Se trata de un especial que destaca la existencia del sombrero de paja toquilla, hecho a mano y cargado de tradición, como prenda de elegancia y exclusividad. Un tejido que relata la historia de la cultura manteña con el embate de la conquista, la colonia y la narración del pueblo ecuatoriano, de los nativos que hicieron creer a los españoles que sus sombreros eran fruto de un árbol.
Se dijo que hasta eran hechos con alas de murciélagos, los españoles creían esta versión por lo liviana que era esta prenda. Una prenda conocida en el mundo entero como “Panama hat” (sombrero panameño), después de confundir el país de su elaboración con el puerto de origen, cuando en 1785 llegaron estos sombreros a París a una gran exposición. Quien los llevó, sabía que los había comprado en Panamá, pero no sabía que se confeccionaban en Ecuador. Este es el origen del nombre del sombrero que muchos desconocen.
El documental cuenta el testimonio del tejedor símbolo, Fausto Mero, ahora fallecido.
Se podrá ver el delicado trabajo que exige este tipo de prendas, desde el lugar de donde se extrae la materia prima hasta el terminado final. Las cámaras recorren la ruta de los sombreros por Los Anegados, Pile, El Aromo y Montecristi, para transportar al televidente al lugar donde cada una de estas piezas es confeccionada en algunas horas de trabajo.
Es difícil afirmar que todos los ecuatorianos tienen conocimiento sobre este proceso de confección, pero lo que sí es seguro es el tiempo que se requiere para tejer un “sombrero fino”. Sin embargo, no se conoce el precio en el que el tejedor vende cada prenda y, peor aún, que en el mundo del Internet los sombreros de paja toquilla se comercializan en CINCO MIL DOLARES y hasta más.
Verdaderas obras de arte que pueden desaparecer del planeta, como desaparecieron los violines Stradivarius. En esta era moderna, los jóvenes hijos de sombrereros ya no quieren aprender a tejer por falta de incentivos, evitando continuar tejiendo esta historia de un pueblo nativo.
Fuente: Ecuavisa


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